Y después dicen que a los gatos no les gusta el agua: la di-puta-da Amalia Granata vacaciona en Punta del Este
Mientras buena parte de los santafesinos atraviesa el verano entre cortes de luz, problemas con el suministro de agua y una economía nacional inestable que no ofrece respiro, la diputada provincial Amalia Granata decidió recibir el 2026 lejos de ese escenario.
Su destino fue Punta del Este, uno de los balnearios más exclusivos de la región, donde se mostró distendida, sonriente y en pleno modo vacaciones.
Lejos de la rutina legislativa y de las urgencias cotidianas de la provincia que representa, Granata pasó jornadas de playa junto a su marido, Leo Squarzon, y su hijo Roque.
Arena, sol y mar reemplazaron, al menos por unos días, los debates y las demandas que se acumulan en Santa Fe, donde el verano no llegó con descanso sino con servicios colapsados y bolsillos cada vez más ajustados.
Antes de cruzar el Río de la Plata, la diputada había participado de un evento familiar: la graduación secundaria de su hija Uma, ocasión que incluyó un reencuentro con su ex pareja, Cristian “Ogro” Fabbiani.
Luego, la postal cambió de tono y de geografía. En Uruguay, el tiempo pareció transcurrir a otro ritmo, lejos de la tensión que se vive en muchos barrios santafesinos.
En la playa, Granata no pasó desapercibida. Con un look veraniego llamativo, bikini animal print, anteojos de sol y sombrero de ala ancha, recorrió la costa, conversó con vendedores ambulantes y sumó prendas a su vestuario. Las imágenes la mostraron cómoda, relajada y concentrada en el disfrute personal.
El contraste resulta inevitable. Mientras miles de vecinos intentan sobrellevar apagones, calor y una economía que golpea sin asco, una de sus representantes elige el descanso en el exterior.
Una escena que, más allá del álbum de verano, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cuán cerca o cuán lejos está la dirigencia de la realidad diaria de quienes la votaron.








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