Lo bajaron de un hondazo: Pullaro salió a chapear los buenos salarios de los estatales y estos salieron a cruzaron
En plena seguidilla de reclamos estatales, Maximiliano Pullaro salió a sacar chapa con su política salarial y aseguró que, bajo su gestión, los empleados públicos “nunca” perderán contra la inflación.
La frase duró poco. Desde el sindicalismo docente la respuesta fue inmediata y áspera: los números no cierran y la realidad de las escuelas tampoco.
En los despachos oficiales admiten que el mensaje buscó pararse fuerte antes de abrir la negociación paritaria. El argumento del Ejecutivo es una administración austera, atravesada por el recorte de fondos nacionales, calculado en 1.500 millones de pesos. Sin embargo, la épica del orden fiscal chocó con los datos que circulan entre los gremios.
Martín Lucero, titular de SADOP Rosario, fue de los primeros en salir al cruce. El “salariazo” que pregona el gobierno, dijo, es una percepción alejada de la realidad escolar. Y agregó que, si se hubieran cumplido las promesas de paritarias libres y cláusula gatillo, los conflictos no existirían.
El último aumento del 9 por ciento quedó por debajo del 12 por ciento de inflación del período. La diferencia, aplicada por decreto ante la falta de acuerdo, tensó aún más la relación con los maestros. Desde noviembre de 2023, los salarios públicos muestran caídas que van del 8,5 al 17,4 por ciento.
Un informe del CEPA profundizó la incomodidad oficial: las categorías más bajas cayeron cerca del 11 por ciento, mientras enfermería y policía superaron el 15 por ciento. En paralelo, la planta política habría crecido un 265 por ciento con asistentes técnicos.








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