VIDEO | Pullaro vende alivio fiscal al campo pero el retorno real es más escaso que prometido
Aprovechando el peso político del agro y la presión del interior, el gobernador Maximiliano Pullaro, se erige como el defensor implacable del campo, pero sus anuncios enfrentan críticas por falta de retorno estructural, autoritarismo institucional y escasa inversión local real.
En los últimos meses, Pullaro convirtió las retenciones agropecuarias en eje narrativo: reclamó a Nación su eliminación o prórroga del decreto que redujo los DEX, y celebró que “en la provincia invencible de Santa Fe, el campo paga 0 por ciento de retenciones”, mientras prometía créditos, obras y más conectividad. Sin embargo, esas promesas no terminan de materializarse del modo que los productores esperan.
Aunque la provincia aportó miles de millones vía exportaciones, apenas se reflejan mejoras reales en infraestructura rural. Los estándares del AMBA siguen imponiendo condiciones más favorables que en el interior productivo, que sigue sin recursos para caminos, riego o asistencia técnica regional.
Mientras exhibe equilibrio fiscal y superávit de más de 132 mil millones en 2024, muchos productores denuncian que la ayuda no llega y que depender de subsidios estatales es el nuevo patrón de dependencia, con controles políticos que recuerdan más al marketing de campaña que a verdaderas políticas de Estado.
Pullaro también impulsó la reforma constitucional para habilitar su reelección directa con mayoría simple en la Convención Constituyente. Eso generó acusaciones de impulsor de autoritarismo institucional, con voto a medida de su fuerza política, y oposición creciente dentro y fuera de su coalición.
En seguridad, sus cifras son elogiadas: homicidios reducidos en un 65 por ciento en Rosario y la construcción de la megacárcel “El Infierno”. Pero esa narrativa contrasta con el campo: sin caminos, sin inversiones rurales reales y sin transparencia en distribución de fondos, los productores siguen reclamando más presencia y menos promesas.
Pullaro se presenta como paladín del interior y del ahorro estatal, pero sin un modelo productivo que consolide a Santa Fe como potencia agroindustrial. El gran anuncio fiscal puede sonar bien en redes, pero el campo local exige políticas reales y duraderas: inversión, infraestructura y planificación a largo plazo. Por ahora, el rescate parece más publicitario que transformador.








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