Un custodio penitenciario enfrentará un proceso por la muerte de un paciente psiquiátrico
La Justicia de Santa Fe se prepara para un juicio sensible y de alto impacto institucional. A fines de enero comenzará el juicio oral y público contra un agente del Servicio Penitenciario, acusado de homicidio culposo por su presunta responsabilidad en el suicidio de un paciente psiquiátrico ocurrido en 2021 dentro del Hospital Mira y López.
El imputado es César Daniel Zalazar, quien se desempeñaba como custodio de un interno que se encontraba internado en el nosocomio. El hecho ocurrió el 23 de septiembre de 2021, cuando, según la acusación, el agente dejó su arma de fuego reglamentaria dentro de una mochila en una sala de internación, se retiró del lugar y abandonó la custodia del arma, incumpliendo los reglamentos y deberes propios de su función.
La acusación sostiene que esa conducta imprudente permitió que Jorge Daniel A., un paciente psiquiátrico con antecedentes de consumo problemático y alucinaciones, tomara el arma y se efectuara un disparo, provocándose la muerte. Para la Fiscalía, la víctima carecía del discernimiento necesario para comprender la gravedad de su accionar debido a su estado de salud mental.
El juicio será impulsado por el fiscal de la Unidad de Violencia Institucional Ezequiel Hernández, con la participación del abogado querellante Bruno Palamedi. La defensa estará a cargo de Ignacio Alfonso Garrone, mientras que el debate será presidido por el juez Octavio Silva en los Tribunales de Santa Fe.
El cronograma ya está definido: el debate comenzará el 23 de enero a las 8, continuará el 26, los alegatos de clausura se realizarán el 27 y el veredicto se conocerá el 28 de enero a las 12:30. Está prevista la declaración de unas quince personas, entre personal médico, agentes penitenciarios y testigos del procedimiento posterior al disparo.
Uno de los puntos centrales del juicio será determinar si Zalazar incurrió en negligencia grave al no mantener el arma adosada a su cuerpo, tal como exigen las normativas penitenciarias. La Fiscalía remarcó que el personal del hospital había advertido reiteradamente a los custodios sobre la necesidad de extremar los cuidados con las armas en áreas donde se alojan personas con padecimientos mentales.
Tras el disparo, personal médico encontró al paciente tendido en el piso, con sangrado en la cabeza, y el arma a su lado. Testigos declararon que Zalazar ingresó luego a la habitación, tomó el arma y salió del lugar visiblemente alterado. Posteriormente intervino la policía y el arma fue secuestrada.
Para el Ministerio Público, la relación entre la conducta del agente y la muerte es “clara y directa”, motivo por el cual solicitará cuatro años de prisión y la inhabilitación especial para ejercer funciones penitenciarias por el doble de tiempo. El caso vuelve a poner en discusión los protocolos de custodia armada en hospitales psiquiátricos y la responsabilidad del Estado en contextos de extrema vulnerabilidad.








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