Pullaro prefiere operar sin exponerse después de perder todas sus apuestas electorales
Hay momentos en los que un líder debe dar la cara, aunque cueste. Maximiliano Pullaro acaba de demostrar que no está dispuesto a hacerlo.
Por tercera vez consecutiva, rechazó conducir la UCR nacional. La excusa oficial habla de "consolidar la gestión provincial". La verdad es más cruda: tiene miedo a perder otra vez.
Maxi pullaro… bueno 😮💨😮💨 pic.twitter.com/kAtNrokYHt
— marianita grey (@MarianitaGrey) November 30, 2025
El 2025 le pasó factura. El oficialismo perdió más de la mitad de los votos conseguidos en 2023.
Solo un triunfo testimonial en convencionales salvó las apariencias. El resto fue derrota tras derrota. Y Pullaro lo sabe.
Pero aquí viene lo grave: mientras el gobernador perfecciona su arte de esquivar compromisos, Santa Fe sigue esperando respuestas. La inseguridad no baja, la economía provincial languidece y su gabinete da señales de agotamiento.
Sin embargo, Pullaro prefiere ocuparse de la elección en Newell's antes que de renovar un equipo de gestión claramente desgastado.
Es cierto, la UCR nacional es un desastre. Pero esa no es excusa para desatender la provincia. Porque mientras Pullaro "opera en las sombras", como dicen sus defensores, los santafesinos siguen viviendo con los mismos problemas que él prometió resolver.
Lo llaman "método". Otros lo llamamos cálculo egoísta. Pullaro quiere llegar entero a 2026, pero ¿a costa de qué? ¿De dos años más sin cambios estructurales? ¿De un gabinete congelado que no responde a la magnitud de los desafíos?
La prudencia política es válida. Pero gobernar no se trata solo de sobrevivir. Se trata de resolver. Y en eso, Pullaro está más concentrado en no perder que en hacer ganar a Santa Fe.








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