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Donde pone el ojo, pone la bala

Pocho Lavezzi, el sicario sexual de las hijas de gobernadores

En medio del mal momento personal del ex futbolista santafecino, se dieron a conocer algunos datos sobre cómo el delantero llegó a este punto de sentirse intocable.

Luego de abandonar la actividad del fútbol y dedicarse a algunas inversiones que realizaron sus hermanos, Lavezzi se instaló en su ciudad, Villa Gobernador Gálvez, dónde además del club local tiene algunos campos.

Pese a las irregularidades de esas propiedades, Pocho siempre se mostró confiado del poder que supo construir, porque en el historial de contactos muchos ex gobernadores de la provincia de Santa Fe se mostraron felices de saber que sus hijas habían pasado una noche con el delantero.

Lavezzi aprovechó el momento de cholulos de muchos funcionarios por medio de sus hijas, y sacó provecho a la hora de pedir favores.

"Al menos dos gobernadores hacían de todo por ayudar a Eze, y eso que sabían que había estado con sus hijas. 'Vení a casa cuando quieras', le decían y él aprovechó para blanquear sus terrenos que en muchos casos fueron tomados", contó un amigo de Lavezzi.

"Pocho se gastó su plata en drogas y alcohol, vive reventado. Siempre se agarraba a piñas y después él mismo separaba a los demás que se peleaban. Vivía re loco", detalló su amigo.

Hoy, el descontrol comenzó a pasarle factura y estarían analizando una posible internación para trabajar en su recuperación.

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