La provincia, colapsada: el agua arrasó el campo y dejó animales aislados
Las intensas lluvias que azotaron el norte de Santa Fe provocaron una situación crítica que dejó al descubierto la fragilidad del sistema productivo frente a eventos climáticos extremos.
En pocas horas, las precipitaciones superaron los 250 milímetros, desbordando la capacidad de drenaje y generando anegamientos masivos en distintas localidades.
El impacto fue devastador: se estima que cerca de un millón de hectáreas quedaron bajo el agua, con caminos completamente intransitables y campos aislados. Esta situación dejó a numerosos rodeos sin posibilidad de asistencia, elevando el riesgo de mortandad animal y complicando seriamente la alimentación y sanidad del ganado.
En las zonas más afectadas, como Vera, 9 de Julio y General Obligado, los productores ya comenzaron a advertir pérdidas concretas y a reclamar la declaración de emergencia agropecuaria. Incluso, se reportan animales atrapados sin zonas altas donde resguardarse, lo que agrava aún más el panorama en pleno desarrollo del evento climático.
La combinación de lluvias intensas, acumulación de agua proveniente de regiones vecinas y la imposibilidad de acceder a los establecimientos rurales configura un escenario de “saturación total”, donde la producción queda paralizada y las pérdidas económicas se proyectan millonarias.
Mientras el agua no cede y el pronóstico no trae alivio inmediato, el campo santafesino enfrenta horas decisivas en medio de una crisis que vuelve a poner en evidencia la falta de respuestas estructurales ante fenómenos cada vez más extremos.








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