Opinión
Una paparruchada

Hay que activar el "modo fiesta": a olvidar la realidad, mejor reír y bailar

El Gobierno provincial recomienda apagar el cerebro y continuar en modo ameba hasta el fin del mandato de Pullaro, gracias.

Las fiestas provinciales encierran en sí mismas, un profundo significado y significancia. Son fuertes lazos con la tradición y el pasado, en donde lo que hacía el abuelo o la abuela, se transmiten a sus nietos.

Por ello, la elección de la reina (los mal llamados embajadores o embajadoras por la agenda woke) es una acto supremo para los pobladores, en donde luego de un duro año de trabajo en el campo (que si hay sequía puede no salir tan bien), se juntan durante una o dos noches para recordar con bailes y comidas, a sus ancestros que llegaron como diría Lito Nebbia o el intento de pensador contemporaneo que fue presidente, Alberto Fernández, “de los barcos”.

Pero la cuestión toma otro matiz cuando aparecen funcionarios provinciales o el mismo gobernador Maximiliano Pullaro toma el escenario para exhibirse cual si fuese, un coliseo romano.

Esta disfuncionalidad, esta realidad paralela del exitismo creado en la mente, refleja una sombría perspectiva sobre el acto de gobernanza. Entregar subsidios, cheques, dinerillos en efectivo en medio de una prístina fiesta popular, con cámaras de TV, fotos, la infaltable red de Elon Musk, posteos en Facebook, no condice con los actos republicanos.

En primer lugar, se puede decir que, la asistencia es libre. Y que cualquier ciudadano incluyendo el gobernador, puede asistir.

Pero lo cuestionable es el método, la forma. Antiguamente, los reyes y señores solían disfrazarse de mendigos para conocer la realidad. Auscultar de cerca.

Hoy parece ser que no es así. Caravanas de lujosos autos, oficiales y no oficiales, llenan las poceadas rutas del centro y noreste santafesino, en una “marchanta” general del disfrute e invasión de la privacidad del labriego, que no puede encontrar el regocijo íntimo de una acordeón llegada de los alpes hace cien años, para tener que “fumarse” un locutor que dice: “y ahoraaaaaaaaaaaaaaaa, llegó nuestro gobernadorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr”.

Estamos a un punto quizás, de que alguien invente (los planos estan en la web) unos zapatos similares a los que tenía Michael Jackson, y que “Maxi” se los ponga, para desafiar la ley de gravedad, ya que, el verdadero desafío lo ha perdido.

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