El socialismo espera señales de Pullaro y sospecha maniobras para condicionar su armado electoral
A tres semanas del cierre de listas para las elecciones de octubre, el Partido Socialista de Santa Fe sigue sin tener definiciones claras sobre su futuro electoral.
Aunque puertas adentro avanzan en el diseño de una estrategia para sostener la banca nacional que hoy ocupa Mónica Fein, las principales decisiones dependen de lo que resuelva el gobernador Maximiliano Pullaro, que todavía no muestra sus cartas.
Milei pregona un escenario económico de "recuperación", que se desmorona ante la realidad.
— Mónica Fein (@MonicaFein) July 10, 2025
La motosierra no perdona ni al empleo formal ni al salario y deja un costo social enorme, con consecuencias para millones de familias que no llegan a fin de mes.https://t.co/INHsnf2Kvu
En un escenario donde la lapicera oficial tiene peso, Pullaro mantiene en suspenso la conformación de las listas de Unidos para Cambiar Santa Fe, la alianza que reemplazó al viejo Frente Progresista.
Mientras tanto, el socialismo intenta mantener su autonomía y evitar quedar relegado en la discusión. “La propuesta partidaria la definimos nosotros”, insisten, aunque reconocen que todo está supeditado a lo que decida el mandatario provincial.
Una estrategia sin rumbo definido y un objetivo mínimo: conservar la banca
En medio de las conversaciones formales e informales, y en paralelo al debate por la reforma constitucional en la provincia, el socialismo se plantea un objetivo acotado pero clave: retener la banca nacional que hoy ostenta Mónica Fein, actual presidenta del partido a nivel nacional. La estrategia, sin embargo, todavía no está clara. La única certeza es el discurso: “defender a Santa Fe y ser oposición a Javier Milei”, repiten.
No obstante, puertas adentro saben que ese mensaje puede resultar insuficiente. Los socialistas advierten que, en octubre, el eje de la campaña será binario: con Milei o contra él.
En ese contexto, tanto Fein como Esteban Paulón, el otro diputado del espacio y posible candidato al Senado en Buenos Aires, endurecen su discurso contra el Gobierno nacional en cada intervención pública.
Mientras tanto, el socialismo también explora otros vínculos fuera de Santa Fe. Mantienen contactos con Juan Schiaretti, en Córdoba; Rogelio Frigerio, en Entre Ríos, quien aún no define si pactará con La Libertad Avanza; y Facundo Manes, en Buenos Aires.
“Si lo que plantea Pullaro termina siendo lo mismo que Schiaretti, que Frigerio o que Manes, vale la pena”, deslizan desde el socialismo, dejando entrever que el gobernador santafesino no estaría garantizando un armado distinto al de otros espacios que también coquetean con los sectores más conservadores.
Expectativa, sospechas y maniobras en el pullarismo
Por ahora, la gran incógnita es quién encabezará la lista de diputados nacionales en la boleta de Unidos. Desde el socialismo miran con desconfianza los movimientos del pullarismo.
“¿A quién va a poner como número uno? ¿Traerá un extrapartidario, un periodista, un deportista?”, se preguntan. Según se pudo reconstruir, Pullaro y su equipo siguen evaluando opciones, sin definiciones concretas.
Si el gobernador decide colocar un candidato propio, muy cercano a su círculo de confianza, el socialismo deberá disputar el segundo lugar con el PRO, espacio que, según remarcan en el partido de la Rosa, “perdió peso en Santa Fe” y hoy no sería un obstáculo serio.
“No hay chances de que el socialismo quede tercero”, aseguran desde la conducción partidaria, aunque no descartan que Pullaro intente forzar un esquema que lo deje condicionado.
Pese a las diferencias, en el socialismo descartan un quiebre de la alianza provincial. “Estamos todos en la Convención, y además a nivel nacional cada diputado ya vota de manera distinta”, afirman. Sin embargo, la incertidumbre sobre el armado de la lista nacional deja abiertas varias tensiones internas.
Según explican desde el socialismo, hoy conviven tres posturas en el radicalismo que lidera Pullaro: dar libertad de acción a los partidos, armar una lista conjunta sin la marca Unidos o convertir las elecciones en un plebiscito sobre la gestión provincial.
La foto de este viernes, en la que Pullaro apareció en su despacho junto a Federico Lifschitz, desató nuevas especulaciones. Por ahora, el gobernador sigue jugando al misterio, mientras los partidos aliados esperan alguna señal que destrabe la situación.








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