Política
Salvavidas, refinanciaciones y remedios

VIDEO | Pullaro tapa con parches provinciales los cortes que deja la motosierra de Milei que él mismo apoyó

Maximiliano Pullaro aplaudió el ajuste libertario hasta que la motosierra empezó a cortar en Santa Fe. (Dibujo: NOVA)

Maximiliano Pullaro empezó a recorrer Santa Fe con traje de rescatista social justo cuando la motosierra libertaria comenzó a dejar heridos concretos en jubilados, familias endeudadas, personas con discapacidad y usuarios asfixiados por las tarifas. El problema para el gobernador es que la escena tiene algo de bombero que primero festejó el incendio y ahora aparece con un balde de agua para la foto.

En las últimas semanas, la Casa Gris aceleró medidas para amortiguar el impacto del ajuste nacional. Hubo aumento de módulos alimentarios para jubilados, refinanciaciones para prestadores de discapacidad, rescates financieros para endeudados y hasta cobertura provincial del Plan Remediar después de que Nación vaciara el esquema. Pullaro busca instalar la idea de una Santa Fe protectora frente a un Estado nacional que se retiró dejando la persiana baja y la farmacia vacía.

Pero el giro político tiene una contradicción difícil de esconder debajo de la alfombra. Porque mientras ahora habla del “abandono” libertario, Pullaro fue uno de los gobernadores más predispuestos a convivir con el presidente Javier Milei desde el inicio de la gestión.

Acompañó buena parte del discurso de equilibrio fiscal, celebró reformas impulsadas desde la Casa Rosada y sostuvo una relación mucho más amigable con el oficialismo nacional que otros mandatarios provinciales. Incluso Santa Fe se convirtió en ejemplo recurrente de ajuste ordenado y superávit fiscal dentro del nuevo catecismo económico argentino.

El problema aparece cuando el dato baja al territorio. Porque una cosa es posar como gobernador eficiente mientras en Buenos Aires hablan de déficit cero como si fuera un campeonato mundial de planillas, y otra muy distinta es explicar por qué los remedios desaparecen, las tarifas revientan bolsillos y la gente empieza a endeudarse para sobrevivir. Ahí la teoría libertaria pierde épica y aparecen los intendentes, los hospitales y las provincias tratando de juntar los pedazos.

Por eso Pullaro ahora endurece el tono contra Milei, aunque sin romper del todo. La puesta en escena de la “caja vacía” del Plan Remediar fue casi teatral. No fue solamente gestión sanitaria. Fue comunicación política quirúrgica. Mostrar medicamentos faltantes mientras Santa Fe aparece ocupando el lugar del Estado ausente. Una forma elegante de decir “nos dejaron el muerto” sin dinamitar los puentes con la Casa Rosada.

En la gobernación admiten que el miedo real no es sindical ni partidario. El temor está adentro de las casas. Endeudamiento, separaciones familiares, angustia y consumos problemáticos forman parte del diagnóstico que manejan en despachos oficiales. Pullaro entendió algo básico. Cuando el votante llega con bronca a fin de mes, no se pone a distinguir organigramas institucionales. La factura impaga le pega igual al Presidente, al gobernador y al político que se cruce primero.

Y ahí aparece el costado más incómodo del pullarismo. Porque durante meses vendieron disciplina fiscal, orden y austeridad como si fueran estampitas de campaña. Ahora descubren que gobernar no es solamente mostrar balances prolijos y repetir “superávit” como un mantra de contador público. También implica hacerse cargo cuando el ajuste empieza a incendiar barrios enteros mientras desde Buenos Aires celebran el recorte como si estuvieran jugando al Counter Strike con el presupuesto nacional.

La próxima bomba parece venir por las tarifas. En Santa Fe calculan que más de medio millón de personas podrían quedar afectadas por el recorte de subsidios al gas en zona fría. Ya aumentó la morosidad y el deterioro del poder adquisitivo empieza a sentirse fuerte. Cerca de Pullaro incluso reconocen que el próximo “salvataje” provincial probablemente apunte a usuarios ahogados por servicios impagables.

El gobernador intenta caminar por una cornisa complicada. Necesita diferenciarse de Milei para que la bronca no le explote en la cara, pero tampoco puede despegarse demasiado porque gran parte de su construcción política convivió cómodamente con el clima libertario. Entonces aparece este híbrido extraño de la política argentina. Un gobernador que acompañó el ajuste mientras funcionaba como slogan y ahora sale a repartir salvavidas porque descubrió que la motosierra también rebota en Santa Fe.

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