VIDEO | Productores del cordón frutihortícola santafesino piden asistencia urgente tras las inundaciones
La declaración de la emergencia agropecuaria en la provincia de Santa Fe dejó al descubierto un panorama crítico para los productores del cordón frutihortícola del Gran Santa Fe, uno de los sectores más golpeados por las intensas lluvias e inundaciones de las últimas semanas. Aunque la medida alcanza a departamentos como Vera, 9 de Julio, General Obligado y La Capital, no todas las zonas afectadas quedaron incluidas.
En el departamento La Capital, la emergencia abarca particularmente a la actividad frutihortícola en localidades como Recreo, Monte Vera y áreas del Gran Santa Fe, donde pequeños productores registraron pérdidas casi totales en cultivos clave.
El presidente de la Sociedad de Quinteros, Guillermo Beckman, explicó que productos como espinaca, brócoli, rúcula y repollo fueron prácticamente arrasados. “Lo que estaba en producción se perdió y lo que estaba listo para cosechar desapareció”, señaló en diálogo con el programa radial Ahora Vengo.
A pesar del duro impacto inicial, el sector comenzó a mostrar algunos signos de recuperación. “La verdura mediana se fue recomponiendo. Las lluvias dieron tregua, mejoraron los suelos y hoy se está volviendo a trasplantar con plantines, lo que acelera los tiempos”, indicó.
Sin embargo, la situación económica continúa siendo delicada. Beckman advirtió que la rentabilidad está comprometida debido a la fuerte inversión perdida. “Lo más chico se perdió todo y parte de lo grande también. Hoy el problema es cómo sostener la actividad”, afirmó.
Los productores gestionan junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Ministerio de la Producción líneas de financiamiento que les permitan continuar trabajando. “Los créditos están anunciados, pero no llegan, y esto es urgente porque el productor vive al día”, remarcó Beckman.
El cordón frutihortícola del Gran Santa Fe está integrado por unos 300 productores que trabajan alrededor de 1.500 hectáreas, siendo un eslabón clave en el abastecimiento regional de verduras frescas.
En cuanto a los precios, se registraron aumentos puntuales en productos como la acelga y la lechuga, aunque sin grandes saltos. La caída del consumo actuó como factor moderador. “Después del día 20 de cada mes baja mucho la venta. La gente compra lo justo, incluso pasa días sin consumir verduras”, describió el referente.
De cara al invierno, el panorama suma nuevas dificultades. Las bajas temperaturas ralentizan los procesos productivos y elevan los costos, lo que incrementa la preocupación del sector.








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