Judiciales y Policiales
Denuncian persecución

La historia del gendarme que terminó injustamente detenido en una causa por narcotráfico que él mismo investigaba

Damián Sosa había participado de varios decomisos de drogas y luego fue implicado en la causa.

Una megacausa pone en vilo a toda la provincia de Santa Fe, que pone el ojo sobre el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro; la exjefa de Delitos Complejos, Ana Viglione; y varios jefes de Gendarmería y Comisarios de las Policías Departamentales. Incluso se habla de tortura a uno de los detenidos llamado Cristian Mansilla en un buzón de la Unidad Carcelaria de Coronda.

Uno de los que está implicado es el Sargento Damián Sosa, pero que, según de se desprende del trabajo de la defensa, fue injustamente arrestado y esa decisión se utilizó para tapar a otros responsables en el manejo del narcotráfico. Como la causa vincularía a más de una persona ligada al poder, habrían implicado también a Edgardo Baigoría, tío de Mansilla.

Sosa fue detenido el 4 de abril pasado, imputado por el Fiscal Federal Walter Rodríguez con allanamiento ordenado por el juez Federal Francisco Miño, acusado de ser organizador de una banda narcotraficante junto con el gendarme Santiago Alejo y el propio Baigoría, según las denuncias aportadas por el ex jefe de la delegación Santa Fe, el comandante Raúl Alberto Sangiuliano, avaladas algunas por otro ex jefe de la misma, Sergio Alcoba.

Los tres mencionados que forman parte de las fuerzas de seguridad, fueron designados por sus respectivos jefes para trabajar en forma conjunta como agentes de inteligencia, a los fines de desbaratar organizaciones dedicadas a la venta y tráfico de estupefacientes, infiltrándose para obtener la confianza y llegar los máximos responsables de la organización delectiva.

Entre otros operativos, destaca que un importante decomiso se produjo el 15 de enero de 2012 con el hallazgo de media tonelada de marihuana en una camioneta perteneciente al Ministerio de Seguridad Social de la Nación. Sin embargo, producto de este acontecimiento, pronto comenzó a debilitarse la relación entre Sosa y Alejo con Sangiuliano.

El vínculo se terminó de romper luego de otro gran decomiso de drogas en octubre de 2015, sumado al enfriamiento de la investigación e interrupción de un allanamiento a efectuar por Sosa y Alejo a la Secretaría de Seguridad de la provincia por supuesta elaboración de estupefacientes. Al poco tiempo tuvieron una acalorada discusión y Sangiuliano le habría asegurado que “se la iba a cobrar de alguna manera”.

Algunos sostienen que la trayectoria de Sosa es intachable productor de varios reconocimientos que ha recibido por parte de la fuerza de las que una de ellas lleva la firma del propio Jefe Sangiuliano. De todos modos, desde el círculo íntimo afirman que es víctima de una persecución, teniendo en cuenta él mismo está detenido por una de las causas que investigaba.

Asimismo, afirman que, durante el desarrollo de toda la causa, Sosa jamás fue citado como testigo de la investigación, menos aún como implicado en las actividades criminales de la banda de la “Causa Villarroel”, que fue uno de los motivos de su detención, pero que nunca fue mencionado en el desarrollo del juicio.

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